lunes, 20 de septiembre de 2010

ANATOMÍA DE UN INSTANTE



¿Os habéis parado a pensar alguna vez qué pasaría si cada momento que vivís, cada situación instalada en los resquicios de la memoria, se borrara por completo?¿Qué ocurriría si cada olor, cada mirada, cada voz, susurro, imagen o melodía desapareciese y no tuviéseis identidad alguna?

Como un vacío, así debe ser. Como saltar desde lo alto de una torre y caer en picado, directamente y solo.
Como quedarte desnudo en medio de la Gran Vía y sentir cientos de ojos riéndose de ti y querer echar a correr y darte cuenta, al mirarte las piernas, que no sabes quién eres, que no sabes que esos dos trozos de carne forman parte de ti. Que fuiste alguien...
Y de repente tienes miedo. Miedo de tu piel, de tu cuerpo, de tu respirar.De tus propios latidos. Miedo del mundo que te rodea y de los que te intentan hacer recordar todo lo que has vivido un día y todo lo que se fue con el paso del tiempo.

Me da pánico pensar que un día puede que no recuerde los momentos que he vivido, tanto buenos como malos; sentir que ya no siento nada. Mirar a los ojos de la persona que está a mi lado y ver a través de ellos que sólo soy alguien que no conozco, y sentir que esa persona es sólo un cuerpo que me observa con lástima y que intenta acompañarme para que mantenga, aunque sólo sea en fracciones de un segundo, un retal muy pequeño de su mirada, en mi desierta memoria.

A todas esas personas que sufren de Alzheimer y que poco a poco van perdiendo el control de su vida, mi máximo apoyo.

"Una persona muere cuando mueren todos sus recuerdos"

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