Podría decirse que ahora mismo, en estos momentos de extraña lucidez, me he caído del guindo. Sí y aunque no me he hecho daño...la caída ha sido fuerte y directa a la razón!
Hoy me siento tranquila y enérgica a la vez, es una sensación rara, ya que soy muy nerviosa y siempre ando acelerada de un lado para otro.
Siento un ápice de alegría y vértigo al mismo tiempo, es como si en estos días se me hubiera caído la venda de los ojos, como si alguien me hubiera dado un buen golpe y me hubiera hecho despertar.
Efectivamente, he despertado.
He tardado unos meses, pero lo he hecho...y qué gusto señorr! qué bien se siente uno cuando se da cuenta de que hay cosas que no merecen la pena y que ha estado perdiendo el tiempo, intentando encajar las piezas del puzzle, sin que éstas tengan remedio...y es que...cuando algo no quiere ser, no sucede, porque no está dispuesto a suceder...
Al contrario del otro dia, hoy no siento ese miedo en el cuerpo, pero mañana lo tendré. Es algo habitual que todos llevamos dentro, aunque a veces, no lo percibamos.
Lo mejor es disfrutar de este momento de miel y azufre, donde la tranquilidad y el miedo a lo desconocido se mezclan entre sí y forman una amalgama pastosa, pero placentera...
Por fín me he dado cuenta de que valorar es un verbo importante, de gran necesidad.
Una palabra de matices delicados y ásperos al mismo tiempo y que requiere de cuidados intensivos.
Valorar es imprescindible...
Llénate de mí...ansíame, agótame, viérteme, sacrifícame, pídeme. Recógeme, contiéneme, ocúltame...
jueves, 28 de enero de 2010
lunes, 25 de enero de 2010
Y tú, ¿tienes miedo?
Esta noche sólo se me viene a la cabeza una palabra: miedo.
El miedo puede adquirir infinidad de rostros, todos ellos, conocidos y experiementados por nosotros, pero....¿os habéis parado a pensar de qué manera nos empequeñecemos cuando sentimos miedo emocional, es decir, miedo a sentir?
A veces, aunque no queramos reconocerlo o, quizás, no nos demos cuenta,huimos de los demás y buscamos el lugar más lejano, para escondernos...cuando en verdad lo que está pasando es que huimos de nosotros mismos.
Yo siempre he tenido miedo;ahora también lo tengo.
En ocasiones, me he sentido muy pequeña, frágil e insignificante. A veces he querido refugiarme en mis pensamientos y no querer salir de ahí, y lo he hecho.
He llegado a esconderme del miedo de la manera más cobarde posible:huyendo de las emociones que me acechaban, de los sentimientos que desprendía mi piel y los cuales negaba sentir; he llegado al extremo de no creer en mi misma, a llorar sin saber por qué y a crearme una máscara para no mostrar mis debilidades a los demás, por miedo a que me hiciesen daño.
Ahora, ese miedo, de dimensiones más pequeñas, le sigue haciendo compañía a mis emociones; a veces me hace ser callada y distante, taciturna.
Otras, me hace ser un torbellino de palabras,de impulsos, de sueños venideros y caminos por hacer.
A mi lo que me da miedo es sentir lo que siento. Me da pánico el pensar que puedo ir más allá de mis sentidos y dejarme llevar...(dicen que eso es signo de cobardía,cierto es).
Me asustan las situaciones, el ahora y el mañana.
El destino, los sentimientos, las pasiones que quedan en nada.
El miedo puede hacerte muy fuerte o muy débil, o ambas cosas a la vez; puede paralizarte y no avanzar en tu día a día, puede volverte vulnerable o frío, lejano o asustadizo.
Puede cambiar tus ideas y sueños.Puede hacerte equivocar y arrepentirte para el resto
de tu vida.
El miedo siempre reside en nosotros y aunque no lo creáis, tengo miedo de escribir lo que escribo, pues en cada palabra resumo todo lo que en verdad me hace empequeñecer...
El miedo puede adquirir infinidad de rostros, todos ellos, conocidos y experiementados por nosotros, pero....¿os habéis parado a pensar de qué manera nos empequeñecemos cuando sentimos miedo emocional, es decir, miedo a sentir?
A veces, aunque no queramos reconocerlo o, quizás, no nos demos cuenta,huimos de los demás y buscamos el lugar más lejano, para escondernos...cuando en verdad lo que está pasando es que huimos de nosotros mismos.
Yo siempre he tenido miedo;ahora también lo tengo.
En ocasiones, me he sentido muy pequeña, frágil e insignificante. A veces he querido refugiarme en mis pensamientos y no querer salir de ahí, y lo he hecho.
He llegado a esconderme del miedo de la manera más cobarde posible:huyendo de las emociones que me acechaban, de los sentimientos que desprendía mi piel y los cuales negaba sentir; he llegado al extremo de no creer en mi misma, a llorar sin saber por qué y a crearme una máscara para no mostrar mis debilidades a los demás, por miedo a que me hiciesen daño.
Ahora, ese miedo, de dimensiones más pequeñas, le sigue haciendo compañía a mis emociones; a veces me hace ser callada y distante, taciturna.
Otras, me hace ser un torbellino de palabras,de impulsos, de sueños venideros y caminos por hacer.
A mi lo que me da miedo es sentir lo que siento. Me da pánico el pensar que puedo ir más allá de mis sentidos y dejarme llevar...(dicen que eso es signo de cobardía,cierto es).
Me asustan las situaciones, el ahora y el mañana.
El destino, los sentimientos, las pasiones que quedan en nada.
El miedo puede hacerte muy fuerte o muy débil, o ambas cosas a la vez; puede paralizarte y no avanzar en tu día a día, puede volverte vulnerable o frío, lejano o asustadizo.
Puede cambiar tus ideas y sueños.Puede hacerte equivocar y arrepentirte para el resto
de tu vida.
El miedo siempre reside en nosotros y aunque no lo creáis, tengo miedo de escribir lo que escribo, pues en cada palabra resumo todo lo que en verdad me hace empequeñecer...
domingo, 24 de enero de 2010
Callados...
Hoy,tarde de Domingo melancólica, he buscado entre las libretas de hace años y he encontrado algún que otro poema.
El que os voy a mostrar puede rozar la cursilería, pero tras leerlo, he vuelto a recordar aquella etapa donde los jóvenes buscamos y ofrecemos la sensualidad,la pasión acelerada y el momento exquisito donde lo que creemos que es amor se confunde con simple deseo efímero.
Y es que, a veces, cuando estamos en plena adolescencia, lo queremos todo muy rápido,en el mismo instante en que lo soñamos, sin darnos cuenta que, en el fondo, tan sólo es un capricho disfrazado de sentimientos.
Se miraron y comprendieron
el lenguaje de sus cuerpos.
Uno desabrochaba
los botones de su boca,
el otro temblaba
en los compases del tiempo.
El crepúsculo entre sus manos,
la piel desnuda, el cielo.
Y el embrujo de la Luna
acariciando cada suspiro,
cada momento.
Las palabras mudas,
tan sólo el silencio,
y el alma gritando a voces,
llamando al deseo.
Callados se amaron,
sus ojos eran un sueño
y las bocas trémulas chocaron
al ser rozadas por un beso.
El que os voy a mostrar puede rozar la cursilería, pero tras leerlo, he vuelto a recordar aquella etapa donde los jóvenes buscamos y ofrecemos la sensualidad,la pasión acelerada y el momento exquisito donde lo que creemos que es amor se confunde con simple deseo efímero.
Y es que, a veces, cuando estamos en plena adolescencia, lo queremos todo muy rápido,en el mismo instante en que lo soñamos, sin darnos cuenta que, en el fondo, tan sólo es un capricho disfrazado de sentimientos.
Se miraron y comprendieron
el lenguaje de sus cuerpos.
Uno desabrochaba
los botones de su boca,
el otro temblaba
en los compases del tiempo.
El crepúsculo entre sus manos,
la piel desnuda, el cielo.
Y el embrujo de la Luna
acariciando cada suspiro,
cada momento.
Las palabras mudas,
tan sólo el silencio,
y el alma gritando a voces,
llamando al deseo.
Callados se amaron,
sus ojos eran un sueño
y las bocas trémulas chocaron
al ser rozadas por un beso.
viernes, 22 de enero de 2010
Mirar despacio
Se descalzó despacito, deseando estirar los dedos para sentirse mejor.
No hizo falta quejarse, acelerar el paso, ni retroceder. Simplemente se quedó.
Su cuerpo se instaló en el tiempo, ni las pestañas de la noche la hicieron temblar.
Se mantuvo fría, elegante y pausada. Con los ojos encendidos y la boca entreabierta.
Las manos estaban heladas, el púrpura de su piel comenzaba a brillar.
La incertidumbre de no saber le atormentaba.
Sólo buscaba un objetivo, no le importaba nada más.
Los suspiros permanecían enredados en su lengua, no podían salir al exterior.
Los latidos desparecían, buscaban otro cuerpo, otro lecho donde sobrevivir.
Entonces llegó.
Apareció en el espejo, dibujando su imagen con la yema de los dedos.
Empañó el cristal.
Se perfiló a sí mismo con maestría, temiendo ser borrado por el vaho de un suspiro.
Detuvo el movimiento del aire con los labios.
Parpadeó rápidamente y mantuvo la cabeza erguida, quedándose paralizado y sin respirar.
El tiempo restante se consumió bajo la tierra. El tic-tac de la razón empezó a decaer.
Ambos se miraban perplejos. Se miraban las pupilas. Se descifraban el pensamiento.
Las miradas cobraron vida. Estalló así la agonía, se exaltó sin remedio.
De dos cuerpos inmunes al relente, extasiados por lo ilógico, por lo inusual, sólo los ojos les conversaban...se trataban con esmero.
Se enganchaban como si tuvieran dedos de cristal.
Se deslizaban ambos por el espejo de la furia.
Se extrañaban. Se conocían. Eran pura casualidad.
Se miraron muy despacio. Muy despacio se sintieron.
Pero el reflejo tras el cristal se iba derritiendo.
La piel se hacía agua, el alma era veneno.
Parpadearon sin querer, y a través de sus miradas, desaparecieron.
No hizo falta quejarse, acelerar el paso, ni retroceder. Simplemente se quedó.
Su cuerpo se instaló en el tiempo, ni las pestañas de la noche la hicieron temblar.
Se mantuvo fría, elegante y pausada. Con los ojos encendidos y la boca entreabierta.
Las manos estaban heladas, el púrpura de su piel comenzaba a brillar.
La incertidumbre de no saber le atormentaba.
Sólo buscaba un objetivo, no le importaba nada más.
Los suspiros permanecían enredados en su lengua, no podían salir al exterior.
Los latidos desparecían, buscaban otro cuerpo, otro lecho donde sobrevivir.
Entonces llegó.
Apareció en el espejo, dibujando su imagen con la yema de los dedos.
Empañó el cristal.
Se perfiló a sí mismo con maestría, temiendo ser borrado por el vaho de un suspiro.
Detuvo el movimiento del aire con los labios.
Parpadeó rápidamente y mantuvo la cabeza erguida, quedándose paralizado y sin respirar.
El tiempo restante se consumió bajo la tierra. El tic-tac de la razón empezó a decaer.
Ambos se miraban perplejos. Se miraban las pupilas. Se descifraban el pensamiento.
Las miradas cobraron vida. Estalló así la agonía, se exaltó sin remedio.
De dos cuerpos inmunes al relente, extasiados por lo ilógico, por lo inusual, sólo los ojos les conversaban...se trataban con esmero.
Se enganchaban como si tuvieran dedos de cristal.
Se deslizaban ambos por el espejo de la furia.
Se extrañaban. Se conocían. Eran pura casualidad.
Se miraron muy despacio. Muy despacio se sintieron.
Pero el reflejo tras el cristal se iba derritiendo.
La piel se hacía agua, el alma era veneno.
Parpadearon sin querer, y a través de sus miradas, desaparecieron.
Casualidades...
Las casualidades se dan cada vez que parpadeamos.
En ese instante fugaz,aparece el momento discreto, el silencioso; aquel que no habla pero que tanto desea expresar para poner en funcionamiento las manillas de un reloj que se han quedado dormidas.
Esas manillas son el hueso, el reloj es la piel que las envuelve. Y el tiempo...
El tiempo es el latido muerto que permanece abatido, tocado, destruido.
Aquel que ansía la llegada de la vida, de la emoción. El que espera un cambio, un telón nuevo para su obra de teatro.
El tiempo que desea vivir, palpar, saltar, correr, gritar; atrapar lo que se le arrancó un día de sus manos.
El tiempo que quiere más y mejor, que necesita, que respira y ofrece compañía
En ese instante fugaz,aparece el momento discreto, el silencioso; aquel que no habla pero que tanto desea expresar para poner en funcionamiento las manillas de un reloj que se han quedado dormidas.
Esas manillas son el hueso, el reloj es la piel que las envuelve. Y el tiempo...
El tiempo es el latido muerto que permanece abatido, tocado, destruido.
Aquel que ansía la llegada de la vida, de la emoción. El que espera un cambio, un telón nuevo para su obra de teatro.
El tiempo que desea vivir, palpar, saltar, correr, gritar; atrapar lo que se le arrancó un día de sus manos.
El tiempo que quiere más y mejor, que necesita, que respira y ofrece compañía
lunes, 11 de enero de 2010
Yo soy...
Hola lectores!!!
Me llamo Laura y quisiera invitaros a mi pequeño mundo.
He creado este blog para poder compartir con vosotros una de mis pasiones: la Literatura.
Desde siempre me ha gustado escribir y pienso que una manera de expresarte y soltar todo lo que llevas dentro, es plasmar en un papel tus ideas, pensamientos, sueños, locuras...cualquier cosa que se te pase por la cabeza.
Este pequeño rincón, donde la poesía se vuelve agua, está creado para todo el mundo: para los sensibles, los melancólicos; para los duros, para los solitarios...
Para los soñadores y los realistas, para los que aman el arte y lo viven, para los apasionados y los imaginativos; para los incrédulos y los que no lo son, para los que disfrutan con los detalles más pequeños, para los que se emocionan fácilmente y se les pone la piel de gallina con una canción.
Para los que adoran la noche y sus misterios, para los que sonríen siempre.
Para los locos y los cuerdos.
Para los serios y reflexivos, para los que viven al límite, para los aventureros y los que les gusta estar en el sofá de su salón, para los alegres; para los tímidos y extrovertidos....para los que con una mirada lo dicen todo...o nada...
Para TODOS...
Laura.
Me llamo Laura y quisiera invitaros a mi pequeño mundo.
He creado este blog para poder compartir con vosotros una de mis pasiones: la Literatura.
Desde siempre me ha gustado escribir y pienso que una manera de expresarte y soltar todo lo que llevas dentro, es plasmar en un papel tus ideas, pensamientos, sueños, locuras...cualquier cosa que se te pase por la cabeza.
Este pequeño rincón, donde la poesía se vuelve agua, está creado para todo el mundo: para los sensibles, los melancólicos; para los duros, para los solitarios...
Para los soñadores y los realistas, para los que aman el arte y lo viven, para los apasionados y los imaginativos; para los incrédulos y los que no lo son, para los que disfrutan con los detalles más pequeños, para los que se emocionan fácilmente y se les pone la piel de gallina con una canción.
Para los que adoran la noche y sus misterios, para los que sonríen siempre.
Para los locos y los cuerdos.
Para los serios y reflexivos, para los que viven al límite, para los aventureros y los que les gusta estar en el sofá de su salón, para los alegres; para los tímidos y extrovertidos....para los que con una mirada lo dicen todo...o nada...
Para TODOS...
Laura.
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