Podría decirse que ahora mismo, en estos momentos de extraña lucidez, me he caído del guindo. Sí y aunque no me he hecho daño...la caída ha sido fuerte y directa a la razón!
Hoy me siento tranquila y enérgica a la vez, es una sensación rara, ya que soy muy nerviosa y siempre ando acelerada de un lado para otro.
Siento un ápice de alegría y vértigo al mismo tiempo, es como si en estos días se me hubiera caído la venda de los ojos, como si alguien me hubiera dado un buen golpe y me hubiera hecho despertar.
Efectivamente, he despertado.
He tardado unos meses, pero lo he hecho...y qué gusto señorr! qué bien se siente uno cuando se da cuenta de que hay cosas que no merecen la pena y que ha estado perdiendo el tiempo, intentando encajar las piezas del puzzle, sin que éstas tengan remedio...y es que...cuando algo no quiere ser, no sucede, porque no está dispuesto a suceder...
Al contrario del otro dia, hoy no siento ese miedo en el cuerpo, pero mañana lo tendré. Es algo habitual que todos llevamos dentro, aunque a veces, no lo percibamos.
Lo mejor es disfrutar de este momento de miel y azufre, donde la tranquilidad y el miedo a lo desconocido se mezclan entre sí y forman una amalgama pastosa, pero placentera...
Por fín me he dado cuenta de que valorar es un verbo importante, de gran necesidad.
Una palabra de matices delicados y ásperos al mismo tiempo y que requiere de cuidados intensivos.
Valorar es imprescindible...
Lauritaaa, qué pasa q no escribes?? vengaaaaaaa!!
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