Hoy,tarde de Domingo melancólica, he buscado entre las libretas de hace años y he encontrado algún que otro poema.
El que os voy a mostrar puede rozar la cursilería, pero tras leerlo, he vuelto a recordar aquella etapa donde los jóvenes buscamos y ofrecemos la sensualidad,la pasión acelerada y el momento exquisito donde lo que creemos que es amor se confunde con simple deseo efímero.
Y es que, a veces, cuando estamos en plena adolescencia, lo queremos todo muy rápido,en el mismo instante en que lo soñamos, sin darnos cuenta que, en el fondo, tan sólo es un capricho disfrazado de sentimientos.
Se miraron y comprendieron
el lenguaje de sus cuerpos.
Uno desabrochaba
los botones de su boca,
el otro temblaba
en los compases del tiempo.
El crepúsculo entre sus manos,
la piel desnuda, el cielo.
Y el embrujo de la Luna
acariciando cada suspiro,
cada momento.
Las palabras mudas,
tan sólo el silencio,
y el alma gritando a voces,
llamando al deseo.
Callados se amaron,
sus ojos eran un sueño
y las bocas trémulas chocaron
al ser rozadas por un beso.
Este poema me lo leíste hace unos meses cuando estabamos mirando tus poemas. Lo he vuelto a leer y cada vez que lo leo me gusta más. Yo que soy una ñoña,jajaja.
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